terror
Esta es la primera vez que envío mi relato y espero poder enviar poco a poco los demás.
Esto me sucedió en el Jardín de Niños (hace 22 años), era la hora del recreo, no había maestras vigilando y entre el juego, a un grupo de niñas (alrededor de 7 niñas) en el cual andaba yo, se nos ocurrió jugar dentro de los baños (estos quedaban en la parte trasera del plantel), corríamos entrando y saliendo, entraba una a un baño y entre risas no la dejábamos salir, mientras otras niñas hacían sus necesidades en otros baños, de pronto, no se con exactitud si alguien cerró la puerta, o el viento la cerro, (ya que ese día, hacia algo de viento) el punto es que se cerró, y al escuchar el portazo todas de inmediato corrimos hacia la puerta para salir, al ser de día, no había foco encendido, así que se oscureció un poco el baño y solo entraba algo de luz del exterior por unas pequeñas ventanas que estaban en la parte superior de la pared.
Cuando la puerta se cerró y corrimos hacia ella, notamos que no se podía abrir y lo normal en niños pequeños, nuestra reacción fue gritar, golpearla con las palmas de las manos y llorar pidiendo ayuda. Se escuchó que los niños y niñas que jugaban en la parte de afuera, se juntaron para empujar la puerta al escucharnos gritar, así que nos hacíamos para atrás para cuando la puerta se abriera, pero no se abrió.
Caímos en desesperación, y gritábamos y llorábamos más, y una de las niñas dijo:
– “¡Hay una niña encerrada en el último baño!” (El cual era grande el más amplio, era el de discapacitados).
Volteamos algunas y veo sus pies por debajo de la puerta: zapatos negros, calceta blanca, lo normal y en efecto, también la escuchábamos llorar; pero en nuestra desesperación nadie fue a buscarla; escuchamos el timbre y los gritos de los niños de afuera queriendo ayudar, pero la puerta no cedía. Hasta que escuchamos una voz de mujer adulta, era una de las maestras que venía a abrirnos la puerta (por fin una maestra se entero) nos tranquilizamos un poco, pero volvió nuestra desesperación al ver que no pudo abrirla de inmediato, solo escuchamos que decía:
-“¡Es que esta atorada!” con un tono algo preocupada.
Cabe mencionar que intentamos encender la luz, y no prendía. Y después de, quizá, un par de minutos, por fin la puerta se pudo abrir . Salimos con lágrimas en los ojos. La maestra solo nos dijo:
-“¡Hay niñas, el baño no es para jugar!”
Otra de las niñas le mencionó que había una niña encerrada en el último baño, la maestra sin problema encendió el foco y al ir la a buscarla, no había nadie. No tuvimos reacción alguna, solo nos vimos entre nosotras algo “sacadas de onda”. La pesadilla había terminado y nos fuimos al salón, pero al salirnos todas, y revisar que nadie se quedara dentro del baño, la maestra cerró y abrió la puerta, como probándola, sin problema alguno.
Es fecha que lo recuerdo y me sigo preguntando si esa niña logró salir del baño por su cuenta, y salió junto con el grupo de niñas, pero por más que trato, desde ese día, no puedo recordar si la vi salir ni su rostro, solo el de las niñas que estábamos llorando pegadas a la puerta. No me he enterado de que algo así volviera a suceder.
La imagen, es tomada de Google Maps, es el área de los baños, antes no estaba esa construcción que se ve en blanco, ni la barda donde está el Tiger pintado. El baño de las niñas, era la puerta de la derecha.
Gracias por leer mi relato
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